martes, 24 de enero de 2012

"NACER CON UN FALANGISTA BAJO EL BRAZO" POR IAGO MORAIS


Nacer con un falangista bajo el brazo: Juan Canalejo Castells

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|FORUM|
Nacer en Coruña es algo que llevo con orgullo y nombro cada vez que puedo. Pero no estoy tan orgulloso de haber nacido en un hospital al cual da nombre un falangista. No soy culpable de ello, así que tras mucho tiempo deseando un cambio de nombre, he podido leer en El país que dicho cambio es inminente.
Rescato un texto publicado en 2005 por Benjamín Balboa para que se pueda comprender quien era esta persona, para que se pueda comprender que la famosa frase "quien olvida su pasado está condenado a repetirlo" no está relacionada con estas cosas. Comprender que el hecho de que este hospital tenga dicho nombre no sirve para recordar quién era Canalejo, ya que la inmensa mayoría de los coruñeses hasta desconocen su origen falangista. Si hay calles con los nombres de este tipo de infrapersonas no es para recordar su pasado, ¿Acaso el franquismo impuso estos nombres a calles e instituciones para recordar su oscuro origen? Suerte que hoy en día podamos discutir qué nombres queremos que tengan nuestras calles e instituciones.
Benjamín Balboa
“Un Hospital con nombre de terrorista”
Es una realidad que está ante todos en A Coruña. El hospital principal de la ciudad de A Coruña lleva el nombre de un pistolero fascista […] Cuando la dictadura salida de la guerra decidió poner nombre al nuevo hospital de la ciudad, no perdió la ocasión para infamar una vez más a los coruñeses con la humillación que representaba entonces y ahora que un centro de salud perpetúe el recuerdo de quien fuera un decidido partidario de la violencia y el asesinato como instrumento del terror[…]

   Ha sido ahora, tras el triunfo de la izquierda nacionalista BNG y el PSOE en las elecciones autonómicas gallegas cuando esta campaña por la regeneración democrática y la recuperación de la memoria tiene perspectivas de avanzar en Galicia[…]
¿Quien fue Juan Canalejo Castells? ¿Que pudo hacer de relevante para que su nombre acompañe a los coruñeses en su hospital general y en una de sus calles?

Debemos remontarnos a 1934, ese año en el que supuestamente, nos dicen los revisionistas, no había peligro fascista alguno. En 1934, un antiguo teniente de intendencia del ejército, de nombre Juan Canalejo Castells, comienza a entrenar a los miembros de Primera Línea, un grupo terrorista formado en el seno de Falange. Los escuadristas azules atacan a militantes de izquierda, asaltan locales, disparan a las manifestaciones, su objetivo es crear inseguridad, extender el terror e impedir que la República construya en paz una España moderna y democrática; […] lo suyo era la práctica de la violencia, los hombres que se formaron con él fueron los verdugos que ensangrentaron A Coruña en el verano de 1936[…]

Canalejo se ofrece a las autoridades militares de la época junto con sus hombres para atacar a los huelguistas de Octubre del 34, participa en tiroteos de hostigamiento a los mítines de las organizaciones de izquierda o republicanas, junto con sus escuadristas intentó reventó un importante mitin del Presidente Azaña donde se abriría paso a golpes y pistola en mano, pero a raíz de un asalto al Casino Republicano de la ciudad sería finalmente detenido por la Guardia Civil. Su estancia en la cárcel no se prolongaría en exceso, e incluso en ella no le faltarían apoyos y complicidades entre algunas autoridades[…]

La playa de Bastiagueiro, además de otros campamentos clandestinos, será testigo de sus prácticas de tiro, con armas cortas y largas proporcionadas por algunos militares de la guarnición y que ya se preparaban para atentar contra el gobierno constitucional.

Llamado a Madrid para estas tareas conspirativas, Canalejo es detenido de nuevo, pero esta vez el gobierno está decidido a poner fin a las acciones terroristas de estos grupos extremistas y le acompañaran en la cárcel buena parte de los cabecillas de falange, incluido su fundador José Antonio Primo de Ribera. La prisión preventiva estaba notoriamente justificada en su caso, habida cuenta de su largo historial terrorista y de lo complejo de la trama golpista en la que estaba inmerso como ex militar y jefe destacado de falange[…]

Preso en Madrid mientras sus «camaradas» se imponían por el terror en A Coruña, Canalejo se tuvo que enfrentar a su destino a su pesar. Con cargos claros de acción terrorista y de implicación en la trama golpista que había causado la guerra, lo lógico era que Canalejo tuviera que defenderse ante un Tribunal Popular de las graves acusaciones que pesaban sobre él. Ese era su derecho como ciudadano y como tal la constitución de la República se lo garantizaba, pero los acontecimientos se precipitaron y Canalejo cosechó todo el odio homicida que había predicado durante su vida. En los días en los que comenzó la lucha por Madrid, con las tropas fascistas a apenas un par de kilómetros de la Cárcel Modelo, la evacuación de los presos allí retenidos se convirtió en un asesinato masivo, cuando algunas de las expediciones de presos fueron desviadas; al margen de cualquier decisión del gobierno, clandestinamente, aunque con la impunidad que permitieron los días revueltos del asalto a la ciudad en los que todas las miradas estaban vueltas hacia el frente, unos dos mil quinientos prisioneros fueron asesinados, entre ellos numerosas personas contra los que no existían cargos de ningún tipo. Todos ellos tenían derecho a un juicio justo y a que su vida fuese garantizada por las autoridades republicanas. La noticia de su suerte estremeció a todo el país, la práctica totalidad de los dirigentes republicanos manifestaron su horror ante el hecho y la sensación de que se había cometido un crimen fue general. Juan Canalejo Castells fue de los primeros en morir, junto con otros destacados dirigentes fascistas. Sus asesinos convirtieron en víctima a quien no fue más que un verdugo vocacional toda su vida e impidieron que fuese juzgado por sus crímenes y su condena sirviera de ejemplo.
La muerte de Canalejo sería ampliamente utilizada por sus «camaradas». Su muerte violenta le elevaría a la categoría de mártir. Su sangre fue empleada para hacer olvidar los asesinatos de cientos de ciudadanos de A Coruña, miles en toda Galicia. Canalejo y otros muchos de los responsables del baño de sangre tienen hoy en día calles y espacios públicos en la ciudad de A Coruña. Los criminales de guerra que nos arrojaron a la guerra civil (Franco, Mola, Sanjurjo, Yagüe), militares traidores que se enfrentaron a su pueblo (como incluso un artillero de los que bombardearon el Gobierno Civil de la ciudad) o terroristas reconocidos como Juan Canalejo, presente, sí señor, por partida doble en A Coruña, en el Hospital General y en una calle.... siguen siendo hoy, de forma sorprendente, objeto de homenaje público[…]
Ya basta.

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